Tres compañeros van de campamento. Alejandro, Iván y Marcos. Los tres han dormido junto al fuego que han encendido cerca de la tienda. Un amigo excursionista que lo observa, en lugar de saludarlos quiere gastarles una broma; con un trozo de carboncillo pinta la frente de los tres chicos.
Al despertarse los tres se pinen a reír. Cada uno de ellos se ríe de la frente pintada y supone que la suya está limpia.
De pronto, Alejandro cesa de reír. Sospecha que él también tiene la frente sucia, ¿Cómo lo sabe?
Arvaus!
Alejandro piensa que Iván cree que su frente está limpia y, si su propia cara también lo está (la de Alejandro), ¿de qué se ríe Marcos? ¡Solamente vería frentes limpias! Pero Iván no demuestra asombro. Por tanto, Alejandro deduce que su frente está sucia.
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